Seleccionar página

Las obras de la iglesia patrimonio de la Humanidad, Nuestra Señora de Gracia de Nercón se realizaron entre enero de 2012 y septiembre de 2013. Allí trabajaron en la restauración diez carpinteros, dos jornales y  un pañolero (persona a cargo de las herramientas con que se trabaja cada día). De aquellos carpinteros hoy,  seis integran la Asociación de Carpinteros Patrimoniales de Chiloé.

Nelson Guenul Guenul fue uno de ellos. Tiene 57 años y comenzó en el oficio de carpintero a los 20 años. Es oriundo del sector de Hueñoco, Puqueldón- Isla Lemuy. Guenul fue Maestro Mayor en la  segunda etapa de la restauración de la iglesia Nuestra Señora de los Dolores de Dalcahue, restaurada en 2015.

Fotografía perteneciente al banco de imágenes de la Fundación de las Iglesias Patrimoniales de Chiloé

“Ser maestro mayor es una buena responsabilidad porque pasa por el distribuir el trabajo, distribuir las cuadrillas, llevar el control de la obra. Es la persona con quien se relacionan los arquitectos y jefes de la obra. Además tiene que tomar decisiones en los trabajos que se van a hacer. Maneja los planos que le pasan los arquitectos y está a cargo de que se haga la pega. ” Cuenta Guenul.

Por estos días (enero 208) está ejerciendo como maestro mayor en las obras de cambio de techumbre en la catedral San Francisco de Castro, otra de las 16 iglesias chilotas declaradas Patrimonio de la Humanidad el año 2000 por Unesco.

De Nercón Nelson Guenul tiene buenos recuerdos.  “La motivación de la gente era alta aunque el trabajo fue pesado. Hubo que excavar mucho pues los terrenos en que estaba emplazada la iglesia no eran firmes. Además el cementerio estaba muy cerca de la iglesia y había que tener mucho cuidado y respecto en los trabajos.”

Fotografía perteneciente al banco de imágenes de la Fundación de las Iglesias Patrimoniales de Chiloé

Para las obras en esa iglesia, la Fundación Amigos de las Iglesias,  compró  huinches para ayudar a levantar las grandes piezas de madera para la iglesia. Antes ese trabajo se hacía solo con roldanas lo que exigía un gran esfuerzo físico de los trabajadores. “Eso es algo que yo destacaría de bueno en lo que fue esa restauración”, agrega Guenul.

Allí se hizo cambio de fundaciones, se pusieron nuevas vigas maestras de coigue. Se cambió el piso, los pilares, las soleras, ventanas,  techumbre entre mucho más. Lo único que se mantuvo de esta iglesia, cuenta Guenul,  fueron los revestimientos interiores: tablas de alerce, ciprés, mañío -materiales de una data de unos ciento vente años- que fueron recicladas y utilizadas como piezas más pequeñas para hacer cadenetas y diagonales para la torre de la iglesia.