Seleccionar página

En la iglesia Inmaculada Concepción de Ancud dieron sus primeros pasos algunos de los carpinteros que hoy  conforman la Asociación de Carpinteros Patrimoniales de Chiloé. Entre ellos, su presidente José Luis Catalán Catalán, quien en ese año tenía 19 años y Elías Piniao Vega, con unos 23 años.

En aquel entonces Hernan Pressa, director ejecutivo de la Fundación Amigos de las Iglesias de Chiloé contacto a José Luis Catalán que en ese momento estaba trabajando en Río Bueno, ejerciendo el oficio de carpintero.

Fotografía perteneciente al banco de imágenes de la Fundación de las Iglesias Patrimoniales de Chiloé

A Elías Piniao lo contactó José Catalán pues lo conocía de la época de estudios en el IER, Instituto de Educación Rural,  en Ancud. Con Herman Pressa a cargo de la Fundación,  los jóvenes carpinteros estuvieron a cargo de resturar la Ica, como le dicen a la  Casa Matríz de la fundación. Meses después se integraron a obras tres maestros más, pero finalmente quedaron en obras más permanentes, Jose Catalán, Elias Piniao y Pedro Soto, conocido carpintero de ribera de Pudeto.

Fotografía perteneciente al banco de imágenes de la Fundación de las Iglesias Patrimoniales de Chiloé

Las obras consistieron en la restauración completa del edificio, es decir, cambio de piso, de techumbre, vigas estructurales, cambio de ventanas, de rosetones (ventas redondas de colores), molduras, cornizas, entre mucho más. Las obras terminaron unos dos años después.

Meses despúes de que comenzaron estas primeras obras de restauración de iglesias en Chiloé con recursos públicos, el Ministerio de Obras Públicos a través de su división de Arquitectura,  inicio la restauración de las iglesias de Colo, San Juan y Chonchi, todas ellas declaradas patrimonio de la Humanidad por Unesco el año 2001.

Fotografía perteneciente al banco de imágenes de la Fundación de las Iglesias Patrimoniales de Chiloé

En todas ellas, participaron los carpinteros que hoy pertenecen a la Asociación. Hoy José Catalán tiene 35 años y Elías, 38.

Fotografía perteneciente al banco de imágenes de la Fundación de las Iglesias Patrimoniales de Chiloé

“El Ica aparte de ser nuestra casa de formación, fue muy importante pues marcó, en lo personal y profesional. Empecé muy cabro y mientras otros jóvenes se divertían nosotros trabajábamos bajo un régimen estricto y muy pesado. La formación que nos dio don Hernán fue fundamental pues gracias a el aprendí gran parte de lo que se y de mi capacidad de trabajo y disciplina”.