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Desde muy temprano el sábado 6 de octubre pasado y bajo una intensa lluvia, carpinteros de la Asociación de Carpinteros Patrimoniales de Chiloé junto a profesionales de apoyo, la comunidad y el municipio de Maullin, trabajaron para sacar las tres campanas de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario, cuya antigüedad es de unos 125 años.

El objetivo, aliviar el frágil estado en que se encuentra la torre del inmueble. La Municialidad de Maullín  puso a disposición de los trabajos un camión grúa para sacar las tres campanas. La más pesada era de unos 350 kg., las otras entre 250 y 200 kg.

“Tenemos sentimientos encontrados en este momento. Por un lado la alegria de ver a la gente de la comunidad apoyando esta acción para proteger en algo su iglesia y por otra parte la pena de ellos que también es nuestra porque no sonarán más las campanas de esta iglesia. Quedamos en la penumbra pues no hay luces sobre recursos o iniciativas para intervenir este inmueble patrimonial y evitar su deterioro definitivo. Quisiéramos pensar que de algún lado, alguna institución o autoridad hará algo para evitar su fin” señaló José Catalán,  presidente de la ACP sobre lo sucedió en el lugar.

Una alianza permanente

Cabe recordar que la Asosiación está colaborando con la comunidad de Maullín desde agosto de 2017 luego de que José Catalán, presidente de la organización fuera contactaco por funcionarios del equipo Quiero Mi Barrio, del Serviu en la zona. En la oportunidad se lo solicitó a Catalán impartiera talleres de carpintería a la comunidad. A partir de allí, y luego de una visita en terreno a la Iglesia Nuestra Señora del Rosario y  sus alrededores, se enteró de que el inmueble no estaba incluida en el polígono de trabajo del Quiero Mi Barrio.

En  esos momentos  se encontraban en obras en la iglesia carpinteros de la comunidad, contratados por el cura párroco Mirson Cayupel.

 

 

 

 

 

 

Junto al equipo del Quiero mi Barrio, Catalán  realizó un diagnóstico muy general de su estado, constatando que las obras en curso no eran las que tenían que realizarse y que al contrario, aumentaban el riesgo de desestabilización del inmueble. Por ello, y tras una conversación con el padre, se comprometió la ayuda urgente de la Asociación

Así en agosto del 2017 un grupo de 12 carpinteros de la Asociación, la arquitecta de la misma y profesionales locales y venidos de Santiago acudieron para hacer un levantamiento crítico de la infraestructura y se realizó una estabilización momentánea de la torre de la iglesia. Para ello se instalaron vigas de coigue de hasta.  4.50 mts de largo, llamadas alza primas. En esa oportunidad, al igual que como sucedió en la localidad  de Agoní, acudió el restaurador de imágenes, Alfonso Valdebenito del Taller Toesca a apoyar en el registro del inmueble.

Es muy importante destacar que tal como en otras obras en las que la Asociación ha actuado, lo ha hecho sin mediar pago a cambio y  la comunidad ha sido protagonista activa y de manera fundamental.